Me obsesionan los sentidos de las palabras, la adorable ambigüedad de todo lo que decimos. Fonemas rengos y esquivos nos comunican, y nosotros creemos en ellos y nos dejamos guiar.
Pero no todo se puede nombrar.
Pienso en aquel primitivo hombre cuya boca aún no había explotado en ideas verbalizadas...que mundo gigante y confuso debía estar encerrado en aquella cabecita...lo decía todo con caricias, gemidos, miradas.
Que pensaba de él mismo, de su compañera, de sus hermanos, de su tierra. Como haría saber que le dolía todo, como haría saber que estaba hinchado de felicidad.
Quizás con lo de siempre: caricias, gemidos, miradas.
Pero un día tejimos los gemidos, dibujamos los sonidos y les adjudicamos caprichosos conceptos. Las caricias disminuyeron a un nivel de rito demasiado predecible y las miradas bajaron su volumen, se volvieron silencios...ya no nos buscaríamos tanto los ojos como antes.
y aquel mundo caótico y contradictorio se ordenó. Las piezas se juntaron: esto es amor, esto odio, aquel es tu amigo, este otro tu enemigo. El arma que llevas la construís de esta manera, mediante estos pasos, cuidado con aquellos peligros.
Si, la experiencia se compendió, nació el conocimiento colectivo, ya nadie olvidaría como hacer fuego.
Pero... ¿Y eso otro?. Eso que escapa a la tierra y los animales, eso que no se come, ni se bebe, ni se toca... Y, eso también fue clasificado, compendiado, estructurado.
Presos de nuestro propio método.
El lenguaje tiende a la economía, dicen todos los manuales.
No quisiera medir así ciertas cosas.
Friday, June 09, 2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
1 comment:
El cerebro engendró el amor y a la vez el lenguaje. No hay amor sin dos personas . No hay lenguaje sin dos personas. Son complementos no suplementos Ro, todo depende de como lo miras.
Post a Comment