Sunday, December 12, 2010

y allá lejos, la voz del bandoneón...

El tango me llegó clandestinamente, como todas las cosas buenas en la vida. Un casette viejo, la voz del Polaco resonando en una cinta negra de un TDK reciclado y la magia se dejó ver, instantáneamente, implacable.

El tango fue al principio música antigua y lejana, casi una cosa de los viejos, algo ajeno. Era el sonido en la madrugada las noches de insomnio en la casa de mis abuelos, ahí, en Sitio de Montevideo. La oscuridad, el ruidito clásico de la AM mal sintonizada y los vozarrones que para mi sonaban todos a Gardel.

¿Y este quien es? Le insistía yo a mi abuela, empuñando la taza de café con leche que me hacía religiosamente todas las mañanas. Y Adela sabía con exactitud que cantor entonaba en cada tango, ¡Y que orquesta!: cosa de sabios.

Patio, cielo siempre celeste, olor a parra, vereda de mate y viejas chusmas, adoquines, domingos de fútbol y fideos. El misterio adentro de los ojos de una nena de diez años. Todo ese paisaje se me quedó adentro, y nunca lo pude soltar.

Pero un día volvió todo aquello. Eso de “barrio de tango, luna y misterio”, se hizo piel. Y retornó, como el olor a jazmín y el color de los ojos pardos de la abuela, como la frescura del patio, la voz del abuelo gritando los goles del equipo de sus amores, la lluviecita golpeando el cordón de la vereda.

Lo que no se puede explicar es casi siempre lo más genuino. Hay algo en el tango que me devuelve a la infancia, a ese misterio enrededandome el corazón. Ahora se que no todos son Gardel, que Pugliese era un genio, y que también estaba Troilo…

De todas formas, gastar palabras en explicar esto es casi inútil… dos o tres cosas en la vida no puedo explicar y eso es hermoso. El tango, sin dudas, es una de ellas.

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(Brindo, abuela, por tu vestido batón con florcitas, el café que me hacías y las tardes infinitas al lado de la radio).

Wednesday, June 03, 2009

Por una lluvia que realmente moje

Las lluvias pueden ser abundantes, repentinas y fugaces –esas que llaman tropicales- y también pueden ser constantes, pequeñas, insistentes.

Esas, las segundas, las rotundas, fueron el elemento fundamental, gran protagonista del ritual celebrado el sábado al costado del río, en la noche agonizante de un mes en retirada.

Aquella jornada amaneció con una cortina de gotas de plomo golpeando el asfalto, tenaz, sutil y firme. La garúa inauguraba el adiós indefinido de la banda de esos pibes del Palomar que hace veinte años probaron con jugar a la música.

Nadie la usó de excusa para no asistir a la celebración gris del hasta siempre. Trenes, colectivos y autos arribaron al Monumental con miles de jóvenes –y no tan jóvenes- provenientes de todos los puntos del país.

Aquel infiel que haya osado usar su nombre para justificar la falta será desdeñado por siempre, porque la historia reclamaba estar ahí.

Pero la lluvia milagrosa también tuvo consecuencias indeseables. Claro, no es del todo perfecta, y de ahí su perfección. El barro fue el encargado de dar la bienvenida a los miles de fans que ingresaban a la cancha lentamente, como sabiendo que tal vez aquella era la última cita. Innumerables zapatillas de lona teñidas de marrón se multiplicaron sobre el sueño del gigantesco estadio, bajo un cielo sin estrellas y sin luna.

El agua también fue puntapié inicial, telón invisible, casi mágico, de una ceremonia inolvidable. El pogo inaugural desplegó su fuerza contenida y dejó sin aire a los valientes que quisieron arañar el escenario con sus manos. Pero ella se encargó de aliviarlos y de renovarles las fuerzas.

La lluvia también fue la changa de muchos buscavidas. Pilotos endebles y multicolores y paraguas con fecha de vencimiento fueron algunos de los productos que a más de uno dieron de comer aquella noche.

El agua también fue la ausencia. “Como te deseo, agua, te miro y quiero, agua, corriendo en el tiempo, agua, bailando en manos del sol”…el tema infaltable, el tema redondo, el tema que decidieron no tocar.

Las manos, húmedas, congeladas, inertes, ascendían al cielo, sostenían un cigarrillo que inevitablemente se iba a apagar, empuñaban un celular para retratar a los magos del escenario. El agua cubrió y bautizó todo eso, sin detenerse, sin resignarse al adiós.

Y, el agua, fue, unos días después, gripe, dolor de cabeza y de garganta, jarabes, pastillas, descanso obligado en la cama. Malestar en todo el cuerpo, tatuaje de la locura, dolor con placer, el sonido de la batería en éxtasis de la noche anterior retumbando en los huesos.

“Las despedidas son esos dolores dulces”, leyó un fan ante la multitud, tocado por la varita mágica, ascendido al cielo de los escenarios, un privilegiado. Para ese momento el agua, dulce, helada, se precipitaba con más fuerza que nunca sobre las cabezas que hicieron un silencio y luego se enterraron en un abrazo interminable, cuando la noche se había convertido en madrugada y todos se habían vuelto un poco más viejos.

Tuesday, February 17, 2009

lo que vendrá

me queda un cigarrillo,
un recuerdo
y un boleto de ida.

una palabra
dos libros sin leer
un vestido sin estrenar

me resta un reencuentro
doscientos caracteres en un papel
y reir un poco más.

me queda todo lo que no pudo ser
acumulado en las espaldas
me queda apagar alguna vez
la luz

me quedan muchos años que vienene
despues de estos años

me falta un motivo
una musa
una obsesion menos dolorosa.

pero tengo esta foto, y aquella
y esas otras tantas

y dedos torpes y ojos cansados
y demasiado insomnio

me falta
me queda
me resta

el agujero se ensancha, se agiganta

lo que viene
lo que ya no está

alguna vez quisiera
no nombrarte sin malnombrarte
si alguna vez pudiera
no tener que olvidar.

Sunday, September 21, 2008

Domingo

Me duele la rodilla derecha
y tengo frío
tarde dominguera de un septiembre
naciente
y el adiós lento invierno
para el olvido.

Si te quise (o te quiero)
ya ni sé
son las diez y pico
y empieza a sonar seminare
en la radio
(hay cosas que desearía
dejar de preguntarme)

ya sé que no hay pociones
para el amor
creo que si existe la fórmula
incluso no la seguiría
(siempre dudé de todo, que se yo).

Me gusta tu nombre
(de eso es de lo único que tengo certeza)
y tampoco me voy a olvidar
de dos o tres de tus frases sueltas.

De todas formas, y a mi pesar
seguís siendo un semicírculo
una forma inacabable
cuyo contorno nunca pude
terminar de trazar.

Es que me gusta definirte
a vos y a todo eso
que me das, cuando no estás
o cuando estás.

Ese revuelo, el caos y después la nada
la nada misma, inexplorable.

¿Sabés? yo no quiero creer
en las señales que el cielo escupe
pero me tropiezo y me ahogo
con detestables casualidades
que no quisiera advertir más.

Me bastaría un día de lluvia
un par de cigarrillos
(quizás alguna copa)
para decirte eso que no pude
antes que des la vuelta.

Y me duele la rodilla derecha.

Monday, June 09, 2008

Yo no sé que me hicieron tus ojos

Cuando podés leer el color exacto, preciso y único de un par de ojos
si definís el destello infinito
el brillo irrepetible
y la intensidad de la mirada

entonces estás perdida.


Si le lees los silencios
la caida de las pestañas
el movimiento sutil de las cejas

entonces estas perdida.

Si sabes de que color son
cuando llueve,
cuando amanece
y cuando no hay luna

entonces estás perdida.

Yo los adiviné una noche
y fue como quedar atrapada
para siempre
entre dos pupilas pardas.

Saturday, June 07, 2008

Casualidades

La chica, serena, se levantó ese día, como otros tantos, y respiró el aire nuevo.
Todo estaba determinado, escrito, anunciado.
Nada debía cambiar la rutina, (porque la rutina es el refugio gential para los que le tenemos miedo a la vida).

Pero aquel día, las casualidades
(malditas casualidades)
se complotaron, y devolvieron a la chica a su caos habitual.

Todo retornó, como si los detalles jamás hubieran olvidado el camino de regreso.

Y volvio la sonrisa, la mirada impaciente, el silencio antiguo.

Todo cayó de repente, como si nunca se hubiera ido.

Y la chica durmió, esa noche, con el caos otra vez incrustado adentro, muy adentro.

(Alguna vez quisiera despertar
con la certeza de que te fuiste para siempre
y sin la duda insistente envolviendome todo el cuerpo)

Se rogó, a si misma,
y le rogó.


*



[Creo que nadie me lee, apenas yo misma.
Me basta con eso, y con que nunca sepas que te escribo].

Monday, May 26, 2008

Melancolía

Extraño los silencios,
las cosquillas
y las caminatas.

Tu sabor,
el mío,
y la mezcla.

Tu mirada sutil
tus manos gigantes
y la luna de febrero
que se escapó.

Tu media sonrisa
(quisiera congelarla)
tus si, tus no y tus no sé.

Esa tarde.

Lo que dije
lo que dijiste
y lo que nos callamos.

(y lo que nunca deberiamos
haber pronunciado).

Y tu voz
tus despedidas
y todo lo que nunca me vas a explicar.

Las pupilas reveladas
mis pasos sin sentido
y el verano que se llevó
mis primeros 24.

y esa noche también
entre todos los también.

Lástima.
No pudo ser.

Friday, May 23, 2008

la duda

me falta una verdad,
me sobran cien excusas.

Eso dijo Sabina en uno de sus temas, y eso cae como plomo sobre mí en estos días.
Tengo una sola razón para no tirarte al tacho de basura de los recuerdos, y mil motivos para dar vuelta la página.

Así de simple.

Por lo tanto, en estas horas, una duda, una mínima, escasa, pero insistente duda me pincha como si una abeja constantemente me estuviera torturando.

En estos momentos estoy parada en medio de la vía. Detenida, con la mirada ausente.

Pero como bien dijo Sabina, no es que tenga una duda, sino más bien que tengo una verdad rotunda como este teclado y no es que perciba mil motivos, sino que son todos meras excusas.

Por eso, por todo eso, la pregunta sigue sobrevolando...

me falta una verdad...
¿Cual?


.

Wednesday, May 21, 2008

Desencuentro

Así como llegaste,
te fuíste.
Como una ráfaga de luz,
como un sonido de tren cualquier tarde,
como un eco lejano...y efímero.

Caíste sobre mí
cuando se esfumaban mis días antiguos.
Al despedir la triste sombra
de mi viejo dolor.

No pediste permiso,
ni diste aviso alguno.
Y yo no supe emitir palabra...
(creo que no sabía que decir).

Bautizar las nuevas tardes
develar los otros nombres
invitar a las nuevas sonrisas...

Pudiste eso, pudiste con casi todo.

Y antes que lograra
dar las vueltas de las páginas

(de esta novela sin otoño)

te marchaste por una calle gris
en una noche ya demasiado visitada
por la dama de la melancolía.

Ahora recorro el silencio
que parece infinito.

(Bastaría una mirada...)

Sin embargo,
mis ojos, aunque buscan,
ya no encuentran tus ojos.

Tuesday, April 08, 2008

Donde va la gente cuando llueve

Quisiera que llueva,
en este mismo instante.

Los recuerdos se amontonan
y la vida se siente acorralada
en tic tacs ilógicos.

Al fin y al cabo,
todo esto es absurdo.

Las fotos se seguirán opacando
y tu risa, cada vez más lejana,
se extinguirá con los meses.

Quisiera que llueva
sobre los días.

La lluvia cura todo
o al menos, implacable,
nos envuelve de melancolía sanadora.

Los nombres ya no suenan únicos e irrepetibles
y las voces se vuelven registros de algo
muy añejo.

Quisiera que llueva
en este instante
sobre los días.

Wednesday, April 02, 2008

Caos

Creí
o quise creer
que en algún momento
había esbozado
un punto final.

Sobre la penúltima palabra
que me susurraste,
después de un respiro fatal
dos horas más tarde de besarte la frente.

Tembló la manó
se sacudió la tierra
o la lluvia confundió los recuerdos...

No se que sucedió
cuando el telón se desplomó
sobre nuestros días.

Creí arañar
creí hacerlo
un punto final
sobre este desencuentro.

Y ahora acude a mí
la honestidad de las tardes
sin sol

la brutalidad de mis manos
sin versos

la rutina de mis ojos
posando en páginas ajenas
buscando otros puntos finales...

En el medio del caos
de lo suspensivo
lo ilógico
y lo desatinado

Sigo llevandole rosas
a esa noche sublime.

Yo quería simplemente esbozar
un punto final.

Todavía no pude.

Thursday, March 20, 2008

Esperar

Se hace casi rutina
esperar
y en la esquina donde espero
el mismo colectivo de los días
me pregunto por qué.

Me estrujo las manos
Espero respuestas
¿De quién?

No hay demasiado tal vez
Que esperar.

Mis pupilas
Acusan vejez,
Eso siempre me lo dijeron.

Y yo nunca les dije, pero sabía:
Es por esperar.

Los años pasan trágicamente
Sin dejarse adivinar,
Ellos simplemente pasan.

Y la esquina se hace monótona
Y la gente se vuelve rutina
Y los días insípidos

Tal vez sea hora
De no tomar
Para siempre

El colectivo que ruge
Y se avecina.

Thursday, February 14, 2008

silencios

silencios que invaden
que desvelan
que desconciertan

silencios que besan
demasiado,
demasiado bien

silencios disparados
desde la esquina de tu boca
silencios sin sentido
que se cuelan

silencios sobre mi
como lluvia
desazón, vacío
y después la angustia

silencios que queman
como el sol del mediodía
silencios que estremecen
como el viento en la madrugada

tus palabras son historia antigua
tu voz está teñida de polvo
y tu piel es un tierno recuerdo

de vos
ya no espero más
ni menos
que silencios.

Saturday, April 21, 2007

uno

a veces llueve
adentro
y no es tormenta ni huracán,
es solo un alarido seco
duelen las grietas de este simulacro
entonces se hace necesario y casi urgente
dejarnos

Wednesday, October 25, 2006

signos

un manojo de palabras increíbles
escenas de cine a pantallazos
la luz que se cuela a la mañana sobre ese libro que está leido a la mitad
y la otra mitad desnudo
un cuadro en la página del medio de una revista de arte en oferta comprada en Corrientes un dia de lluvia
el sabor de la mandarina que desgajé a las seis y media de la tarde en el patio
todo el pedazo de luna que la luna sugiere

eso, un mundo de signos rengos
una polvareda de resabios nostalgiosos

y siempre volvés,
con olor a viento sudeste.

Monday, August 28, 2006

volver

volver a los pasillos facultativos luego del receso de invierno es...casi tan alentador como correr detrás de un 51 a toda marcha cuando el rojo ya no es favorable a uno.

Lo mismo. El pasillo zurdo que nunca llega, los que se ataron al sillón con los volantes nuevos y toda la infraestructura a su disponibilidad, los K que crecen (¿crecen o...estuvieron siempre entre nosotros...como en V, invasión extraterrestre?).

Los mismos idiotas con las pupilas atadas a las pantallitas de color, las mismas imbéciles que llevan las botitas nuevas a las aulas para que cumplan su sagrada procesión: de casa, al 165, al buffet de la fa-kiu, y de vuelta a casa...oh! emocionante!

y los mismos apuntes que nunca están, aunque siempre sean los mismos, pero nunca están.

Los profesores titulares agregando un capítulo más: "cómo me gusta leer boludeces en clase, análisis de mis pedorros teóricos". Todo para vender diez mangos más.

y las fechas, y los malditos grupos con gente quenomebanco, y el careteo, y el pelotudeo de los asientos contiguos y bla bla


volver a clases rara vez es respirar, pero voy a seguir los consejos de un amigo.


ufff.

Saturday, July 22, 2006

conceptos

La Sra. Radio distingue que en los institutos de menores hay chicos bien y chicos no bien. Es decir, aquellos que cometieron un delito, han sido asignados de manera correcta, pero este no es el caso de los chicos abandonados por sus familias, no, estos chicos no pertenecen a ese lugar y deben ser reconstituidos a la sociedad.
Es decir, hay chicos y chicos.

Tres hombres, dos de cincuenta y pico y otro de treinta discuten en un bar sobre la ola de violencia. Uno opina, quizás el menos reaccionario, que la música incita a la violencia. El otro, con un Clarín en mano, comenta a viva voz que los delincuentes no tienen códigos y que merecen la pena capital. El otro, joven, el preocupantemente más joven, cree que deberían volver instituciones como la Triple A. Incluso sugiere que se armen escuadrones de la muerte.


Magdalena Ruiz Guiñazú, distingue, con un micrófono, que la violencia ejercida por la sociedad contra los menores es "normal". Que morir de hambre y estar al margen de todo -leáse educación, vivienda, empleo, etc.-es una disfunción social que se soluciona con el instituto de menores, dónde sólo deberían ir delincuentes jóvenes.
Por otro lado, el abandono familiar si es una cuestión que debe conmover y movilizar a la sociedad: "esos chicos no pertenecen allí".

Me pregunto que diferencia hay entre los dos tipos de abandonos.

Los tres hombres del bar escuchan, seguro, a la Sra. Radio. Y leen Clarín.
Y distinguen la buena de la mala moral. Y bastardean la historia.

Si la gente fuera incitada por los medios a ser crítica con todos sus prejuicios, preconceptos, viejos y cachusos valores, sus mitos, sus falsos chismes, es decir con su asquerosa ignorancia, las cosas sería bastante distintas.

Pero los conceptos parecen caerles como piedras desde los medios y clavarse en el cerebro (si es que alguna vez se detienen ahí) para ser largados por la lengua tan pronto como sea posible.

Sunday, July 09, 2006

El vencimiento del saludo

Ese saludó ya expiró, ¿Por qué no lo charlan y se ponen de acuerdo y no se saludan más?
Le sugerí a mi amiga, quién todos los días va y viene por Laprida en trámites para su comercio y saluda, religiosamente, al quiosquero de la esquina que se para afuera ansioso por ese tesoro que le prodigan como monedas.
Ojo, me da tristeza. El tipo espera todos los días, busca su mirada, y finalmente lo consigue. El botín, los ojitos de ella amigables, la sonrisa amplia, la vocecita..."¿hola, todo bien?".
Simplemente dije, si no tiene contenido ese saludo, y si no piensan renovarlo (ellos nunca entablan conversación alguna) para que continúan con ese saludo flaco, rutinario, vacío?
Ella me dijo que era de buena educación o para ser simpática o algo así y me resultaron razones bondadosas.

Pero es algo que yo detesto, esos saludos sin sentido, meros fantasmas de conversaciones que pasaron hace muuucho tiempo y que quizás tuvieron que ver con un corte de luz o el asalto al almacén.
Nadie ya se cruza de vereda, nadie sale a barrer para buscar compañero de charla mañanera, nadie toma mate en la puerta, nadie chusmea (el mercado del chisme está en baja gente!!!)...

Yo vengo de la rutina diaria y arrojo saludos tontos, si, yo también lo hago. Hola, como anda. Hola, todo bien. Como estás. El de los artículos de limpieza. El vecino de la esquina que se para donde los vientos se cruzan porque sospecho que la casa es muy chica y como la tele y él juntos no entraban ganó el aparato. El señor de al lado que me regalo los discos de pasta...(momento, ahi hay buen motivo para saludos)...

No propongo expirar todos los saludos, sino hacer una revisión. Renunciar a los vacíos y recuperar los interesantes.
Si por alguna extraña razón aquella viejita un día decidió atarnos a su rutina regalando buendías sin demasiados motivos, bueh, inventarse uno. O la paramos en plena compra en la feria para hacerle contar historias sobre viejos bailes en el club o finalmente le decimos señora, su agradable saludo carece de sentido para mí.

Mi bandera secreta, utópica, es llenarse de motivos para pasarse el día saludando gente, si, y recibir muchos mates gratis por ahí y pulloveres de muchas abuelas y también, por qué no, tener más fiados a nuestro alcance...


saludos gente
(ojalá tengan excusas suficientes para devolvermelo).

Friday, June 30, 2006

rara, como encendida

miraba todo de lejos, bien lejos

los ojos afectados de una miopía temprana, las manitos inquietas, insomnios frecuentes, cuatro lunares indecibles

ella saludaba a los perros
y bautizaba de nuevo
a las calles mal llamadas

los días de lluvia le pintaban la piel
y los dedos no se cansaban de escribir

ella era la mejor de sus historias

Thursday, June 29, 2006

lógicas

lo entendió finalmente a la velocidad del colectivo

esbozó una sonrisa...

se perdió en la ventanilla arañada con gotas de lluviecita tímida
y pensó

hay tantas lógicas como personas.