Wednesday, June 28, 2006

una tarde

Un murmullo de soledad recorriendo los vagones.
La garúa afuera, convidando excusas a los corazones heridos.

Y adentro la humedad de la rutina descosida de los días en incógnita.

El se sentó cerca, no sabía cuan cerca.

El diario era más antiguo que de costumbre, pensó ella.

El podría no haberse fijado en ese cuello desnudo rodeado de un pañuelo verde.

Ella podría no haber dejado caer los párpados.

Si ella no fuera tan interesantemente misteriosa esta tarde, tan honestamente única…, pensó él.

Si él no estuviese sosteniendo las últimas flores de su espera, el ocaso de las mejillas sonrojadas.

Se bajaron en la misma estación y tomaron el mismo taxi.

Entonces la tarde se volvió más coherente que nunca.

1 comment:

35345 said...

Che groso el final eh... Muy a lo Bukowsky. Yo liquidaba todos mis cuentos cortos así pero a las personas siempre parece quedarles algo colgado, la muerte de los imprudentes...me gustó mucho el final. Saludos
Me and toronjas